TEMA 3 LA DIMENSIÓN EDUCATIVA EN LA UNIÓN EUROPEA

TEMA 3.- LA DIMENSIÓN EDUCATIVA EN LA UNIÓN EUROPEA. LOS PROGRAMAS EDUCATIVOS EUROPEOS.


3.1.- INTRODUCCIÓN


Nuestro país forma parte de la UE desde octubre de 1986, fecha en la que entró como miembro de pleno derecho, junto a Portugal y Grecia, tras años de negociación. A partir de este momento comienza un proceso de desarrollo económico y de infraestructuras de transporte, así como en políticas sociales, con objeto de que nuestro país convergiera con el resto de países de Europa, y que permitió que el 1 de enero de 2000 España entrara en el club de la moneda única (el euro), que fue realidad a partir del 1 de enero de 2002.


En el ámbito educativo, se parten de situaciones diferentes en los distintos países de la Unión Europea, tanto en años de educación obligatoria, como en estructura como en contenidos, por lo que se han ido produciendo reformas en todos los países para equipararse entre sí, siendo la educación y la formación una política europea de apoyo y coordinación por parte de las autoridades europeas, la Comisión en este caso, que la ha situado como una política estratégica. Así mismo en marzo de 2000, en el Consejo de Presidentes y Jefes de Estado de Europa, celebrado en Lisboa, la UE se marca como objetivo crear la economía más competitiva del mundo, basada en el conocimiento, diseñando una estrategia para conseguirlo con horizonte inicial en 2012, y que han sido renovadas para 2020 y 2030.


Asistimos a una época donde la promoción de nuevas formas de cooperación entre países se debe hacer más intensa, flexible, basada en la evidencia, adaptada a las necesidades de la comunidad educativa y a las demandas de la sociedad y en interés de todos los ciudadanos y de los proyectos colectivos, y muy especialmente de la Unión Europea. 


En este tema se exponen algunas de las razones que fundamentan la necesidad de esa complementariedad y ciertas iniciativas ya en marcha que ejemplifican la utilidad y conveniencia de trabajar en este sentido, para posteriormente describir los programas europeos en los cuales los centros educativos pueden participar, así como los diferentes agentes de la comunidad educativa, especialmente los ciudadanos jóvenes de los diferentes países europeos.


3.2.- DIMENSIÓN EDUCATIVA EN LA UNIÓN EUROPEA


La historia de Europa y de la Unión Europea es la historia de la superación de sucesivas crisis y de una metamorfosis continua que la condena a un estado de construcción permanente. A través de estos momentos de dificultad, la Unión Europea ha ido creciendo y conformándose tal y como hoy la conocemos. 


Sin embargo, las últimas crisis, del euro, del Brexit, del estado de derecho y, muy especialmente, la de los refugiados, han abierto muchos interrogantes y han sumido a la Unión en un estado de reflexión sobre su futuro. Esto ha llevado al Presidente Juncker a afirmar, en el debate sobre el Estado de la Unión de 2016, que Europa afrontaba una «crisis existencial». 


En la actualidad existe un gran desconocimiento de la Unión Europea por parte de nuestros conciudadanos y, tras la celebración de más de treinta años desde la entrada de España en la misma, podríamos decir que se debe en parte a la educación. Según los datos del Eurobarómetro de diciembre de 2017, uno de cada tres europeos desconoce qué países forman parte de la Unión, uno de cada dos no sabe cómo funcionan las instituciones y solo uno de cada cinco es capaz de contestar a preguntas sencillas sobre el ámbito comunitario. 


De manera causal, ese desconocimiento lleva a una falta de participación en los procesos europeos que muestra un escaso sentimiento de pertenencia a una identidad común. Si bien la participación en las Elecciones al Parlamento Europeo, celebradas el pasado 26 de mayo, fue la más alta en veinte años y el primer aumento, respecto a las anteriores, de la historia con más de un 50 % de tasa de participación, esta continua siendo más baja que en otros procesos electorales, especialmente entre la población más joven. 


En ocasiones falta una reflexión sobre el fundamento de la Unión Europea y el papel que juega en nuestra vida cotidiana. Y dicha percepción está muy vinculada, entre otros factores, con el nivel de estudios: los ciudadanos con una titulación de educación secundaria o inferior valoran significativamente menos los beneficios de la misma y tienen mayores deseos de que las competencias que actualmente ejercen las instituciones comunitarias sean devueltas a los Estados miembros, como bien quedó demostrado en el referéndum sobre el Brexit, que tanto influirá en la cooperación educativa de los próximos años. 


La principal riqueza de Europa son las personas que forman parte de ella. Actualmente, trabajan en la Unión Europea más de ocho millones de docentes de todos los sectores educativos, casi el 2 % de la población. El colectivo de personas en procesos de educación formal es de más de 112 millones de estudiantes, lo que supone aproximadamente el 22 % de la población. 


Por ello, en la actual coyuntura de «crisis existencial» del ideal europeo y de la existencia de grandes desafíos educativos, habría que trabajar en dos sentidos complementarios que pueden resumirse en una doble afirmación complementaria, como dos caras de una misma moneda: «Más Educación en Europa, más Europa en la Educación». 


La conciencia sobre la importancia de las políticas educativas en la construcción de la Unión Europea en estos más de sesenta años ha sido un proceso de avance constante según las necesidades históricas de cada momento. En cada fase crítica del proyecto europeo, la educación y la formación han obtenido un impulso para dar un nuevo paso hacia una mayor coordinación y aprendizaje mutuo. Es cierto que la educación tuvo una presencia muy moderada en los inicios. 


La poca ambición inicial del Tratado de Roma en este ámbito se explicaba por el modelo de integración esencialmente económico al que se aspiraba en 1957. Prueba de ello es que en el Tratado sólo se contemplan aspectos relacionados con el reconocimiento mutuo de títulos y la formación profesional como instrumentos de la política de empleo. No fue hasta catorce años después cuando los Ministros de Educación de los entonces seis Estados miembros de la Comunidad Europea se reunieron por primera vez. En ese primer Consejo de 1971 se alcanzó fácilmente un consenso sobre la necesidad de establecer mecanismos de cooperación en materia educativa. 


La Resolución que adoptaron tres años después sentó las bases de dicha cooperación, que partía de mantener la diversidad de los sistemas educativos de cada Estado miembro sin pretender una armonización de las estructuras ni de las políticas. Ya entonces quedaba patente la dificultad de conjugar las soberanías nacionales con la necesaria colaboración que se requería en este ámbito. 


En 1976 se aprobó el primer Programa de Acción en Educación de la Comunidad Europea y se creó, con carácter permanente, el Comité de Educación encargado de preparar los trabajos del Consejo. La falta de una clara base jurídica limitó las acciones en esta primera fase a un tímido intercambio de información y experiencias, pero ya entonces se sentaron las bases para los futuros programas de cooperación. Habría que esperar a los años ochenta para que la educación en Europa recibiera un impulso decisivo. 


A las competencias más amplias de las instituciones europeas se unía la conciencia de la necesidad de seguir avanzando en todos los ámbitos y no solo en el económico. Y así, con la aprobación del Informe del Comité para la Europa de los Ciudadanos, conocido como Informe Adonnino (Consejo Europeo de Milán,1985), se reconoce de manera expresa la importancia de la educación en la construcción de la nueva Europa. En esa década se pusieron en marcha programas sectoriales relacionados con la formación profesional, las nuevas tecnologías y el aprendizaje de lenguas. 


A pesar de que la educación continuó sin mencionarse explícitamente en el Acta Única Europea de 1986, al año siguiente arrancó una de las acciones educativas más emblemáticas de la Unión Europea: el programa Erasmus, del que ya se han cumplido más de treinta años. De manera paradójica, a pesar de la ausencia de una competencia explícita europea, Erasmus se convirtió en un programa insignia de la Unión, del que se han beneficiado más de diez millones de personas en toda Europa y que tanto ha hecho por la construcción europea y el fomento de la pertenencia a una identidad común. 


Es en 1992 con la firma del Tratado de la Unión Europea en la ciudad de Maastricht cuando se produjo el verdadero salto cualitativo de la Unión tal y como la conocemos en la actualidad. La caída del muro de Berlín llevó a una reflexión profunda sobre el devenir de Europa y los valores sobre los que se fundamentaba la ya Unión Europea. La incorporación, por primera vez, de una referencia explícita a la educación en los tratados marcó el inicio de «una nueva etapa en el proceso creador de una Unión cada vez más estrecha entre los pueblos de Europa», como se expresa en el primer artículo del Tratado. 


La nueva Unión reconoce desde su comienzo la conveniencia de trabajar de manera coordinada en la creación y puesta en marcha de políticas educativas eficaces, si bien dicha acción debe quedar siempre supeditada a los principios de voluntariedad, subsidiariedad y proporcionalidad. De nuevo es una firme voluntad política, y no una base jurídica vinculante, la que impulsa un ambicioso proceso que ha transformado con éxito la educación superior en nuestro continente, generando una dinámica de convergencia de las instituciones de educación superior y permitiendo una mayor internacionalización y movilidad de los estudiantes y los docentes universitarios. El énfasis se puso en la adaptación de la universidad a los nuevos métodos de aprendizaje, a las demandas sociales y a la competitividad laboral. 


Con el cambio de milenio, los Jefes de Estado y de Gobierno de los quince estados que formaban entonces la Unión Europea volvieron a plantearse el futuro de la Unión y decidieron revisar sus políticas sociales y educativas. La finalidad era hacer frente a la competitividad en un mercado globalizado y la digitalización en todos los ámbitos. En una coyuntura de crecimiento económico, el Consejo Europeo de Lisboa, en el mismo año 2000, propuso convertir a Europa en «la economía basada en el conocimiento más competitiva y dinámica del mundo», una década después. Y de nuevo se añadió una dimensión educativa a dicha estrategia de creación de empleo, apostando por el aumento de las competencias de los europeos. 


Todo esto se tradujo en objetivos educativos de equidad y eficacia en los respectivos sistemas nacionales, que a la larga han favorecido un desarrollo convergente entre los países de la Unión. Dos años después, bajo la Presidencia española de 2002, el Consejo Europeo reunido en Barcelona aprobó el Programa de trabajo «Educación y Formación 2010», donde se establecieron los objetivos estratégicos de la siguiente década y se fijó el que pasó a denominarse «método abierto de coordinación» como instrumento fundamental para su consecución. 


La identificación y definición común de objetivos e indicadores por el Consejo, los instrumentos de medida definidos conjuntamente y la evaluación comparativa de los países de la UE proporcionan un nuevo marco de cooperación en educación. 


A dicho programa siguió el todavía vigente «Marco Estratégico para la cooperación europea en el ámbito de la educación y la formación 2020», conocido como ET 2020, aprobado en 2009. Con la irrupción de la crisis económica y financiera en la que se vio inmersa Europa a partir de 2008, la Unión decide dar nuevos pasos en la integración mediante la aprobación en 2010 de la Estrategia Europa 2020. Con ella se pretendía que Europa volviera a encontrar su rumbo hacia un crecimiento inteligente, sostenible e integrador. Y de ahí que entre los cinco objetivos cuantificables para lograrlo se fijara uno doble en educación: reducir la tasa de abandono escolar temprano por debajo del 10 % y aumentar hasta el 40 % el porcentaje de los titulados universitarios entre los 30 y 34 años. 


Desde entonces la educación se incorpora como una de las materias de seguimiento al proceso del Semestre Europeo, como ciclo anual de coordinación de las políticas europeas para la consecución de los objetivos de la Estrategia Europa 2020. En el año 2017 se inició una nueva etapa de refuerzo en la cooperación europea en materia de educación. No es casualidad. Tras la crisis financiera de la última década y la crisis migratoria de los últimos años, asistimos con preocupación al surgimiento de fenómenos de populismo, nacionalismos excluyentes y movimientos euroescépticos. A ello se suman, además, los resultados del referéndum sobre la salida del Reino Unido. 


Todo ello originó un profundo debate sobre el futuro de la Unión Europea, lo que llevó a la Comisión a convocar una Cumbre extraordinaria en Sibiu, Rumanía, para mayo de 2019. De nuevo, como en anteriores crisis, la educación vuelve a situarse en primera línea de la agenda política. 


La aprobación del Pilar Europeo de Derechos Sociales en la Cumbre Social de Gotemburgo de noviembre de 2017 supuso un cambio sustancial en la manera de afrontar la política en materia de educación a escala europea. El primero es el derecho a una educación, formación y aprendizaje permanente inclusivos y de calidad. El Consejo Europeo decidió trabajar con una nueva metodología donde son los Jefes de Estado y de Gobierno los que definen las prioridades de actuación, la denominada Agenda de los Líderes. Y la materia escogida en la primera reunión de la Agenda de los Líderes es precisamente la educación y la cultura. 


Así, tras dieciséis años (Barcelona 2002), un Consejo Europeo vuelve a dar nuevos pasos en materia de educación, en diciembre de 2017. Con ello se culminó un proceso que se había iniciado con la publicación del «Libro Blanco sobre el futuro de la Unión Europea» a principios de 2017, continuó con la Declaración de Roma que celebraba el 60.º Aniversario del Tratado de Roma y finalizó con la Comunicación de la Comisión Europea, aportación a la Cumbre Social de Gotemburgo, titulada «Reforzar la identidad europea a través de la educación y la cultura». 


En ella la Comisión proponía crear un Área Europea de Educación para 2025 basada en la confianza, el reconocimiento mutuo, la cooperación y la movilidad, con vistas a una Europa en la que aprender, estudiar e investigar no se vea obstaculizado por las fronteras. El modo de llevar a la práctica esta nueva visión de Europa se desgranó en una serie de iniciativas clave: intensificar la movilidad y los intercambios de estudiantes y docentes, promover la constitución de veinte «Universidades Europeas» para 2024, fomentar el aprendizaje de lenguas, poner en marcha la Tarjeta Europea del Estudiante y promover la cooperación sobre el reconocimiento mutuo de títulos de educación superior y de bachillerato. 


Habría que aprovechar este momento para redefinir el papel de la educación como motor para la creación de empleo, el crecimiento económico y la justicia social, así como medio para vivir la identidad europea en toda su diversidad. La convocatoria de la segunda Cumbre Europea de Educación para finales de septiembre de este año contribuirá al proceso de reflexión abierto para definir el nuevo Marco estratégico de cooperación en Educación y Formación de la próxima década, la ET 2030 y que marque las materias y los métodos de nuestro debate educativo en los próximos años. 


El futuro del proyecto europeo requiere de nuevo de la contribución de la educación, clave para forjar y preservar la identidad europea. Así, los resultados de una encuesta del Eurobarómetro publicados el pasado mes de abril muestran que para un 56 % de los jóvenes europeos la prioridad número uno de la actuación de la UE en los próximos diez años, después de la protección del medio ambiente y la lucha contra el cambio climático, debería ser la mejora de la educación y de la formación, incluida la libre circulación de estudiantes, aprendices o alumnos, seguida de la lucha contra la pobreza y las desigualdades económicas y sociales. 


La propuesta de la Comisión Europea de duplicar el presupuesto del nuevo Programa Erasmus del próximo periodo 2021‑2027 con el fin de hacerlo más inclusivo, accesible y triplicar así los beneficiarios, incide en esta voluntad y vuelve a constatar el éxito de la educación en el proceso de fortalecimiento de la identidad europea. 


En la actualidad prima la labor de elegir los por qué y para qué, antes que los qué y los cómo. De alguna manera, podríamos decir que hemos encontrado la solución y ahora nos corresponde encontrar el problema. En ocasiones se asigna al sistema educativo la responsabilidad de no haber resuelto la inasumible variedad de problemas complejos y diversos a los que nos tenemos que enfrentar. Es evidente que la educación no lo puede resolver todo. Pero quizá la comunidad educativa pueda ayudar a reflexionar sobre las causas y finalidades últimas de nuestras sociedades, ya que, en cierto modo, debe ser capaz de recoger lo mejor de la sociedad a la que sirve, convirtiéndose así en corresponsable necesaria en la transmisión de esa herencia a las nuevas generaciones. 


Y ese es el ámbito donde la Unión Europea puede aportar mucho al desarrollo de la educación como política pública. Uno de los privilegios de trabajar en el ámbito comunitario es poder presenciar en primera línea la velocidad del avance de las enormes transformaciones sociales y económicas que se están produciendo en las sociedades contemporáneas del conocimiento. 


Existe una creciente demanda de un replanteamiento de las maneras de aprender y enseñar. Los numerosos retos que plantean la revolución digital, la inteligencia artificial, la neuro y la biotecnología, así como los retos demográficos, la globalización económica y cultural, la desinformación y las redes sociales, los profundos cambios del mercado de trabajo y el crecimiento de las brechas de aprendizaje, nos hacen caer en la cuenta de los riesgos de obsolescencia y de polarización social que urgen a los sistemas educativos nacionales a realizar un esfuerzo de reflexión. Ya no se puede actuar aisladamente con éxito. La interdisciplinariedad, la permeabilidad y la personalización de la educación no hacen sino aumentar. 


Nuevas formas híbridas de educación deberán adaptarse de manera rápida a una creciente diversidad de alumnos. En un mundo abierto, de rápido acceso al conocimiento y a la oferta educativa, hay que replantearse el necesario incremento de la movilidad de nuestro alumnado y profesorado. Se trata de construir sistemas que faciliten el reconocimiento de los aprendizajes y la enseñanza de lenguas que permitan trabajar mejor juntos, así como un cambio de paradigma y de cultura hacia un aprendizaje a lo largo de toda la vida y en todos los lugares, en especial, y no exclusivamente, en nuestro puesto de trabajo (Martínez Castro, S.M.).


Al mismo tiempo se constata el exponencial incremento del número de nuevas propuestas educativas y pedagógicas destinadas a nuestros centros educativos y de formación, así como a los responsables de la toma de decisiones políticas. Ante esta proliferación de información se requiere discernir entre las premisas verdaderas y las falsas, las científicamente probadas y las no comprobadas que han ido formando una gran burbuja de desinformación y de «bulos educativos». 


La reorientación en la formulación de políticas debería contar con una previsión de las competencias necesarias en el largo plazo y la fijación de escenarios factibles que permitan anticipar los futuros eventos y que tengan en cuenta visiones conjuntas de consenso trabajadas con todos los interlocutores sociales, políticos y académicos. 


Todo ello exigirá nuevas formas de cooperación entre países, más intensas, flexibles y adaptadas a las necesidades de la comunidad educativa. Las administraciones educativas habrán de encontrar debates políticos inspiradores del cambio, que motiven la adaptación a las nuevas circunstancias. Dichos debates deberían permitirnos entender mejor el rol que la sociedad demanda de la educación y la generación de bases sólidas para la fijación de prioridades que generen sinergias con el resto de las estrategias políticas y sociales. Un intento loable en este sentido es el trabajo que desde Naciones Unidas se quiere impulsar mediante la creación de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible. 


Y es aquí donde podemos aprender del método de la Unión Europea, que se ha mostrado exitoso para dar a Europa, y por tanto a España, el periodo de mayor paz y prosperidad de toda la historia reciente. Como ya hemos visto, Europa ha ido creciendo en su conciencia de la importancia del pilar social y de la aportación de la educación al mismo. Es lo que el manifiesto de Nuccio Ordine ha definido como la paradoja de «la utilidad de lo inútil». 


Por todo ello debemos dar un paso adelante en el enfoque estratégico de la educación y la formación en Europa. La clave del método europeo de cooperación en materia de educación se basa en potenciar la movilidad y los encuentros entre los miembros de la comunidad educativa y con otros sectores, preferiblemente presenciales, pero también virtuales. Dichos encuentros posibilitan la multiplicación del conocimiento mediante el aprendizaje entre pares, el intercambio de buenas prácticas y la aplicación de inteligencia aplicada y basada en evidencias que permiten análisis comparativos y un seguimiento fiable de los resultados.


Esta es y ha sido la clave del éxito del Programa Erasmus, mediante las movilidades individuales, los «partenariados» y las acciones dirigidas al apoyo en la decisión de las políticas públicas educativas. Debemos atender a los retos basándonos en la profundización del marco abierto de cooperación que hasta ahora se ha fijado y centrándonos en las personas. 


En los últimos años, dicho proceso ha ido aumentando su contenido con objetivos de inclusión social y contra la desigualdad, a la vez que se han ido introduciendo objetivos de educación y formación con carácter cada vez más prioritario.  A pesar de despertar cierta desconfianza por parte de algunos países, se ha constatado que el diálogo entre la Comisión Europea y los Estados miembros, y el de estos entre sí, genera dinámicas virtuosas que enriquecen el proceso de decisión política a escala nacional. Instrumentos similares podrían pensarse para la cooperación territorial en materia educativa en el seno de la Conferencia Sectorial de Educación. 


Otro de los instrumentos más novedosos es el del Servicio de Apoyo a las Reformas Estructurales (Structural Reform Support Service, SRSS), creado en 2015, a través del que la Comisión Europea coordina y ofrece apoyo técnico personalizado a los Estados miembros en el diseño, preparación y ejecución de reformas estructurales y administrativas que propicien el crecimiento económico, la creación de empleo y la inversión sostenible, estando la educación entre las áreas prioritarias de apoyo. La asistencia técnica del SRSS se ha de solicitar expresamente y siempre en relación con proyectos de reforma concretos. España ya ha hecho uso de él para la asistencia dirigida al diseño y ejecución de una metodología que evalúe la nueva modalidad experimental de Formación Profesional Dual. 


Otra de las herramientas que la Comisión pone a disposición de los Estados con bastante éxito son las denominadas «Actividades de aprendizaje entre pares» (Peer Learning Activities), basadas en la confianza mutua entre países con similares políticas educativas. En el contexto de la cooperación educativa de la UE, dichas actividades establecen un método de observación de ejemplos positivos y negativos de las reformas adoptadas en otros estados para extraer lecciones de ellos. Su fuerza radica en la contextualización de políticas y flexibilidad de debates. 


Se podrían mencionar otros muchos instrumentos a nivel comunitario, como los diferentes programas sectoriales con implicación en el sector educativo, tales como el Fondo Social Europeo, el Programa Horizonte 2020 o los fondos estructurales y de desarrollo regional, así como el recientemente creado Fondo Europeo para Inversiones Estratégicas (FEIE, EFSI en inglés), destinado a impulsar el crecimiento económico y la competitividad a largo plazo en la Unión Europea. 


Se trata, en definitiva, de un cambio de cultura estratégica dirigida a definir mejor la misión de la educación en nuestras sociedades y a evitar que el proyecto europeo decaiga como proyecto común de desarrollo social a largo plazo.


3.3.- LOS PROGRAMAS EDUCATIVOS EUROPEOS


Cuando hablamos de Programas Educativos Europeos, tenemos que retrotraernos a algunas denominaciones que todos seguramente conocemos, y son aquellos que inicialmente antes de 2007 se denominaban Sócrates, da Vinci o Tempus, que se dirigían al sistema educativo en sus etapas generales, en el caso del programa Sócrates, y que a su vez incluía el Comenius que afectaba a las etapas de Primaria, Secundaria y Bachillerato, el Erasmus destinado a los estudiantes universitarios, el Minerva destinado a las nuevas tecnologías en la educación, o el programa Lingua, destinado al aprendizaje de idiomas. El Programa da Vinci se destinaba al impulso de la formación profesional, y el Tempus a la cooperación universitaria.

Posteriormente, en el año 2006, la Decisión número 1720/2006/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 15 de noviembre, es la que establece un programa de acción en el ámbito del aprendizaje permanente: Programa de Aprendizaje Permanente 2007-2013 (PAP). El objetivo general de este programa de acción consiste en desarrollar y reforzar los intercambios, la cooperación y la movilidad, para que los sistemas de educación y formación se conviertan en una referencia de calidad mundial con arreglo a la estrategia de Lisboa.

Así, hasta 2014 los programas europeos más relevantes se agrupaban en torno al PAP (Programa  de  Aprendizaje  Permanente),  que  comprende  cuatro programas sectoriales, tres de ellos relacionados con la enseñanza no universitaria. Todos ellos están estructurados del mismo modo y atienden las necesidades en materia de enseñanza y aprendizaje de todos los participantes y de los centros y las organizaciones que imparten o facilitan la enseñanza de los respectivos sectores. Todas las acciones integran la movilidad, las lenguas y las nuevas tecnologías. Estos programas son:

  • Comenius,  que  atiende  a  las  necesidades  de  enseñanza  y  aprendizaje  de  todos  los participantes en la educación infantil, primaria y secundaria, así como de los centros u organizaciones que imparten esa educación. Además, el proyecto eTwinning es una iniciativa de la Comisión Europea que fomenta la colaboración entre centros educativos europeos, mediante el uso de las tecnologías de la información y la comunicación. Forma parte del Programa Comenius, como medida de acompañamiento.

  • Grundtvig, que atiende a las necesidades de enseñanza y aprendizaje en todas las formas de educación de personas adultas, así como de los centros y organizaciones que imparten o facilitan esa educación.

  • Leonardo da Vinci, que atiende a las necesidades de enseñanza y aprendizaje de todos los participantes en la formación profesional, así como de los centros y organizaciones que imparten o facilitan esa educación y formación.


A partir de 2014, desaparece el Organismo Autónomo de Programas Europeos, como Agencia Nacional, y se crea el Servicio Español para la Internacionalización de la Educación, como Organismo Autónomo dependiente del Ministerio de Universidades. Y el PAP se convierte en el Programa Erasmus + incluyendo el anterior Programa de Aprendizaje Permanente y los programas europeos Mundus, Tempus, Alfa, Edulink y Juventud en Acción, con una duración de sus acciones hasta el año 2020.

Ahora se agrupan en torno a la marca Erasmus+, que pretende mejorar la calidad de la enseñanza preescolar, primaria y secundaria en los centros de toda Europa. Se trata de ofrecer a los profesionales de la enseñanza en esos niveles oportunidades de ampliar sus aptitudes y colaborar con sus homólogos de otros países de Europa. Se apoya el intercambio de buenas prácticas y el ensayo de criterios innovadores para abordar retos comunes, como el abandono escolar o el bajo nivel de conocimientos básicos, y se podrá fomentar los vínculos con el mundo extraescolar y otros ámbitos educativos y formativos.

El objetivo general del actual programa Erasmus + es apoyar, a través del aprendizaje permanente, el desarrollo educativo, profesional y personal de las personas en los ámbitos de la educación, la formación, la juventud y el deporte, dentro de Europa y fuera de su territorio, contribuyendo así al crecimiento sostenible, al empleo de calidad y a la cohesión social, además de a impulsar la innovación y a fortalecer la identidad europea y la ciudadanía activa. 

  • Por consiguiente, el programa será un instrumento clave para desarrollar un Espacio Europeo de Educación, respaldar la ejecución de la cooperación estratégica europea en el campo de la educación y la formación, con sus correspondientes agendas sectoriales, impulsar la cooperación en materia de política de juventud en el marco de la Estrategia de la UE para la Juventud del período 2019-2027 y desarrollar la dimensión europea en el deporte. 


El programa persigue los objetivos específicos siguientes:  

  • promover la movilidad educativa de las personas y los colectivos, así como la cooperación, la calidad, la inclusión y la equidad, la excelencia, la creatividad y la innovación a nivel de las organizaciones y las políticas en el ámbito de la educación y la formación; 

  • promover la movilidad en el aprendizaje no formal e informal y la participación activa entre los jóvenes, así como la cooperación, la calidad, la inclusión, la creatividad y la innovación a nivel de las organizaciones y las políticas en la esfera de la juventud;  

  • promover la movilidad educativa del personal del ámbito deportivo, así como la cooperación, la calidad, la inclusión, la creatividad y la innovación a nivel de las organizaciones deportivas y las políticas de deporte.


PRIORIDADES DEL PROGRAMA ERASMUS+ 


Inclusión y diversidad 


El programa aspira a promover la igualdad de oportunidades y acceso, la inclusión, la diversidad y la equidad en todas sus acciones. Las organizaciones y los participantes con menos oportunidades son la razón de ser de estos objetivos, y, con ellos en mente, el programa pone mecanismos y recursos a su disposición. A la hora de diseñar sus proyectos y actividades, las organizaciones deben adoptar un enfoque inclusivo, haciendo que sean accesibles para un abanico diverso de participantes. Para lograrlo, las agencias nacionales también desempeñan un papel crucial para prestar apoyo a los proyectos a fin de que sean tan inclusivos y diversos como sea posible. 


Asimismo, establece un marco para los proyectos que, con la ayuda del programa, pretenden trabajar en aspectos relacionados con la inclusión y la diversidad. El objetivo de esta estrategia es ayudar a superar los obstáculos a los que puedan enfrentarse distintos grupos destinatarios para acceder a dichas oportunidades en Europa y fuera de ella. 



Transformación digital


En consonancia con las prioridades estratégicas del Plan de Acción de Educación Digital (2021-2027), el programa pretende apoyar este esfuerzo para involucrar a los aprendientes, los educadores, los trabajadores en el ámbito de la juventud, los jóvenes y las organizaciones en el proceso de transformación digital. 


El programa respaldará la primera prioridad estratégica del Plan de Acción, el desarrollo de un ecosistema educativo digital de alto rendimiento, mediante la creación de capacidades y el fomento de la comprensión crítica en todo tipo de instituciones educativas y de formación acerca de cómo aprovechar las oportunidades que ofrecen las tecnologías digitales para la enseñanza y el aprendizaje en todos los niveles y sectores, y de cómo elaborar planes de transformación digital. 


El programa apoyará asimismo la segunda prioridad estratégica del plan de acción; para ello, respaldará acciones dirigidas a mejorar el desarrollo de las capacidades y competencias digitales en todos los niveles de la sociedad y para todas las personas (especialmente los jóvenes con menos oportunidades, estudiantes, demandantes de empleo y trabajadores).


En consonancia con estas dos prioridades estratégicas del Plan de Acción, se creará un Centro Europeo de Educación Digital para mejorar la coordinación en materia de educación digital a escala de la Unión y para contribuir al intercambio de investigaciones sobre buenas prácticas y a la experimentación en el ámbito de la investigación. Además, este centro ayudará a llevar a cabo un seguimiento del Plan de Acción de Educación Digital.


El medio ambiente y la acción por el clima constituyen prioridades clave para la Unión Europea, ahora y en el futuro


La Comunicación sobre el Pacto Verde Europeo es la nueva estrategia europea de crecimiento; reconoce el papel crucial de los centros escolares, las instituciones de formación y las universidades para involucrar a los estudiantes, sus progenitores y la comunidad en su conjunto en los cambios necesarios para que la transición hacia la neutralidad climática de aquí a 2050 tenga éxito. 


El programa será por tanto un instrumento clave para la creación de conocimientos, capacidades y actitudes en relación con el cambio climático y el desarrollo sostenible, tanto dentro de la Unión Europea como fuera de ella. 


El programa Erasmus+ aumentará el número de oportunidades de movilidad en campos ecológicos orientados al futuro que fomenten el desarrollo de competencias, mejoren las perspectivas profesionales e impliquen a los participantes en áreas temáticas estratégicas para el crecimiento sostenible de nuestro planeta, prestando especial atención al desarrollo rural (agricultura sostenible, gestión de recursos naturales, protección del suelo, agricultura biológica, etc.). 


Participación en la vida democrática 


El programa aborda la limitada participación de los ciudadanos en los procesos democráticos y su falta de conocimiento sobre la Unión Europea. Además, intenta ayudarles a superar las dificultades que tienen para participar e implicarse activamente en sus comunidades o en la vida política y social de la Unión. El programa apoya la ciudadanía activa y la ética en el aprendizaje permanente; impulsa el desarrollo de competencias sociales e interculturales, el pensamiento crítico y la alfabetización mediática. Se da prioridad a los proyectos que ofrezcan oportunidades para la participación de las personas en la vida democrática, el compromiso social y cívico a través de actividades de aprendizaje formal y no formal. 


Las agencias nacionales 


La ejecución del programa Erasmus+ se lleva a cabo fundamentalmente como gestión indirecta, lo que significa que la Comisión Europea confía las tareas de ejecución presupuestaria a las agencias nacionales. Este enfoque se justifica por la conveniencia de acercar Erasmus+ todo lo posible a sus beneficiarios y adaptarse a los diversos sistemas educativos, de formación y relativos a la juventud nacionales. 


El Servicio Español para la Internacionalización de la Educación (SEPIE), adscrito al Ministerio de Universidades, actúa como Agencia Nacional para la gestión, difusión y promoción del programa Erasmus+ de la Unión Europea en el ámbito de la Educación y la Formación (2014-2020), además de otras iniciativas y programas educativos europeos. Así mismo, coordina y participa en proyectos nacionales e internacionales y tiene, además, entre sus funciones la de contribuir a una mayor proyección internacional del Sistema Universitario Español y de su oferta, así como de la movilidad interuniversitaria de estudiantes, profesores e investigadores.

El SEPIE se ocupa de difundir la convocatoria de los programas, suministrar asistencia técnica y asesoramiento a los posibles beneficiarios de las acciones y hacer un seguimiento adecuado para que las acciones previstas consigan sus resultados.

Para las labores de difusión y seguimiento, el SEPIE cuenta con la colaboración de una amplia red de instituciones: Consejerías de Educación de las Comunidades Autónomas, Universidades, Servicios Públicos de Empleo regionales, Cámaras de Comercio, organizaciones empresariales y sindicales y otras instituciones que desarrollan actividades formativas.


Estas agencias nacionales promueven y ejecutan el programa a escala nacional y actúan como vínculos entre la Comisión Europea y las organizaciones participantes a escala local, regional y nacional. Se encargan de:  facilitar información adecuada sobre el programa Erasmus+;  administrar un proceso justo y transparente de selección de las solicitudes de proyectos que se van a financiar en su país;  supervisar y evaluar la ejecución del programa en su país;  prestar apoyo a los solicitantes de proyectos y a las organizaciones participantes a lo largo de todo el ciclo de vida del proyecto;  colaborar de manera efectiva con la red formada por todas las agencias nacionales y la Comisión Europea;  velar por la visibilidad del programa;  promover la difusión y el aprovechamiento de los resultados del programa a escala local y nacional. 


Además, las agencias nacionales desempeñan un importante papel como estructuras intermediarias en el desarrollo cualitativo y la ejecución del programa Erasmus+ mediante: 

  • la realización de proyectos y actividades (al margen de la gestión de las tareas relacionadas con el ciclo de vida del proyecto), como por ejemplo actividades de formación y cooperación y actividades de creación de redes, que apoyan la ejecución cualitativa del programa o desencadenan el desarrollo de políticas en los ámbitos respaldados por el programa;  

  • la adopción de una actitud de apoyo a las organizaciones menos experimentadas, a las organizaciones de nueva incorporación y a los grupos objetivo con menos oportunidades, a fin de eliminar los obstáculos a la plena participación en el programa;  

  • la obtención de la cooperación de organismos externos y autoridades nacionales para incrementar el impacto del programa en sus ámbitos de acción correspondientes, tanto en su país como en la Unión Europea. 


LA ESTRUCTURA DEL PROGRAMA ERASMUS+


El actual Erasmus + es el programa de la UE en los ámbitos de la educación, la formación, la juventud y el deporte para el período 2021-2027. La educación, la formación, la juventud y el deporte son áreas clave que apoyan a la ciudadanía en su desarrollo personal y profesional. La educación y formación inclusivas de alta calidad, así como el aprendizaje informal y no formal, en última instancia, equipa a los jóvenes y participantes de todas las edades con las calificaciones y habilidades necesarias para su participación significativa en la sociedad democrática, la comprensión intercultural y la transición exitosa en el mercado laboral. . Sobre la base del éxito del programa en el período 2014-2020, Erasmus + refuerza sus esfuerzos para aumentar las oportunidades ofrecidas a más participantes y a una gama más amplia de organizaciones, centrándose en su impacto cualitativo y contribuyendo a una creación más inclusiva y cohesiva, más ecológica y digital. adaptarse a las sociedades.


Para cumplir sus objetivos, el programa Erasmus+ prevé la ejecución de las acciones siguientes en el período 2021- 2027: 


ACCIÓN CLAVE 1: MOVILIDAD DE LAS PERSONAS 


Esta acción clave apoya:  

  • La movilidad de los aprendientes y del personal: oportunidades para que los alumnos, estudiantes, estudiantes en prácticas y jóvenes, así como los profesores universitarios o de otros niveles, formadores, trabajadores en el ámbito de la juventud, entrenadores deportivos, personal de instituciones educativas y organizaciones de la sociedad civil emprendan una experiencia de aprendizaje o profesional en otro país.  

  • Las actividades de participación juvenil: iniciativas locales y transnacionales impulsadas por jóvenes y dirigidas por grupos informales de jóvenes u organizaciones juveniles para ayudar a los jóvenes a involucrarse y aprender a participar en la vida democrática, efectuando labores de concienciación sobre los derechos fundamentales y los valores comunes de la Unión Europea, reuniendo a jóvenes y responsables de la toma de decisiones a nivel local, nacional y europeo, y contribuyendo a las metas comunes de la Unión Europea.

  • Las actividades DiscoverEU: se trata de una acción que brinda a los jóvenes de dieciocho años la oportunidad de disfrutar por primera vez de una experiencia de corta duración, individualmente o en grupo, viajando por toda Europa en el marco de una actividad educativa informal orientada a reforzar su sentido de pertenencia a la Unión Europea y descubrir su diversidad cultural.  

    • El programa ofrece oportunidades de aprendizaje de lenguas a los participantes que realicen una actividad de movilidad en el extranjero. 

    • Dicho apoyo se ofrecerá principalmente a través de la plataforma de apoyo lingüístico en línea de Erasmus+ (OLS), adaptada, en su caso, a sectores concretos, pues el aprendizaje electrónico de las lenguas presenta ventajas en términos de acceso y flexibilidad. 

    • En casos específicos, es decir, cuando el aprendizaje en línea no sea la herramienta más idónea para llegar al grupo destinatario, se ofrecerán formas adicionales de apoyo lingüístico. 


ACCIÓN CLAVE 2: COOPERACIÓN ENTRE ORGANIZACIONES E INSTITUCIONES 


Esta acción clave apoya: Asociaciones para la cooperación, a saber:  

  • Asociaciones de cooperación: 

    • El objetivo principal de las asociaciones de cooperación es permitir que las organizaciones incrementen la calidad y pertinencia de sus actividades, amplíen y refuercen sus redes de organizaciones asociadas e incrementen su capacidad para operar de manera conjunta a nivel transnacional, impulsando la internacionalización de sus actividades, también intercambiando o desarrollando prácticas y métodos nuevos, así como poniendo en común y confrontando ideas.  

  • Asociaciones a pequeña escala: 

    • el objetivo de esta acción es ampliar el acceso al programa a los individuos y agentes de pequeño tamaño a los que resulta difícil llegar en los sectores de la educación escolar, la educación de personas adultas, la educación y la formación profesionales, la juventud y el deporte. 

    • Al reducir los importes de las subvenciones concedidas a las organizaciones, la duración y la complejidad de los requisitos administrativos en comparación con las asociaciones de cooperación, esta acción pretende llegar a las organizaciones de base, a las organizaciones de nueva incorporación al programa y a las organizaciones menos experimentadas, reduciendo los obstáculos de acceso al programa para las organizaciones con menor capacidad organizativa. Asociaciones de excelencia, a saber:  

  • Universidades europeas: 

    • esta acción apoya la constitución de redes de instituciones de educación superior creadas desde abajo, lo que llevará la cooperación transfronteriza al siguiente nivel de ambición a través de la elaboración de estrategias a largo plazo conjuntas para una educación, investigación e innovación de la máxima calidad sobre la base de una visión común y unos valores compartidos.  

  • Centros de excelencia profesional: 

    • esta iniciativa respalda el desarrollo de plataformas transnacionales de centros de excelencia profesional estrechamente integradas en las estrategias locales y regionales de crecimiento, innovación y competitividad, al tiempo que respaldan los cambios estructurales generales y las políticas económicas en la Unión Europea.  

  • Academias de profesores Erasmus+: 

    • El objetivo global de esta acción es crear asociaciones europeas de proveedores de educación y formación del profesorado para establecer academias de profesores Erasmus+ que incorporen una perspectiva europea e internacional a la formación del profesorado. 

      • Estas academias harán bandera del multilingüismo y la diversidad cultural, desarrollarán la formación del profesorado en consonancia con las prioridades de la UE en materia de política educativa y contribuirán a los objetivos del Espacio Europeo de Educación.  

  • Acción Erasmus Mundus: 

    • la finalidad de esta acción es promover la excelencia y la internacionalización a nivel mundial de las instituciones de educación superior a través de programas de estudio —a nivel de máster— impartidos y reconocidos conjuntamente por instituciones de educación superior establecidas en Europa y abiertos a instituciones de otros países del mundo.

  • Asociaciones para la innovación, a saber:  

    • Alianzas para la innovación: 

      • con esta acción se busca fomentar la cooperación estratégica entre agentes clave en la educación superior y la educación y la formación profesionales, el mundo empresarial y la investigación —el denominado «triángulo del conocimiento»— para impulsar la innovación y la modernización de los sistemas de educación y formación a fin de determinar y ofrecer el conjunto adecuado de capacidades, conocimientos y competencias para satisfacer las futuras demandas del mercado laboral en sectores y campos estratégicos para el crecimiento sostenible y la competitividad de Europa.  

    • Proyectos con Visión de Futuro: 

      • esta acción persigue promover la innovación, la creatividad y la participación electrónica, así como el emprendimiento social, en distintos ámbitos de la educación, la formación, la juventud y el deporte. 

      • Apoyará ideas orientadas al futuro, basadas en las prioridades europeas clave y con potencial para generalizarse y contribuir a mejorar los sistemas de educación y formación, juventud y deporte, además de introducir un efecto innovador significativo en términos de métodos y prácticas en todos los tipos de aprendizaje y contextos de participación activa para la cohesión social de Europa. 

  • Proyectos de desarrollo de capacidades en el ámbito de la juventud: 

    • esta acción apoya la cooperación y el intercambio en el ámbito de la juventud entre las organizaciones del programa y de países asociados. 

    • Abarca actividades de aprendizaje no formal, prestando especial atención al desarrollo de la capacidad de las organizaciones que trabajan con jóvenes fuera del aprendizaje formal, garantizando al mismo tiempo la participación activa de los jóvenes. 

  • Acontecimientos deportivos europeos sin ánimo de lucro: 

    • esta acción respaldará la preparación, organización y seguimiento de acontecimientos deportivos sin ánimo de lucro convocados por organizaciones sin ánimo de lucro u organismos públicos activos en el ámbito del deporte en un solo país o en varios. 

    • La finalidad de estos acontecimientos será aumentar la visibilidad de las acciones de Erasmus+ en el ámbito del deporte y sensibilizar sobre el papel del deporte en el fomento de la inclusión social, la igualdad de oportunidades y la actividad física como forma de mejorar la salud. 

  • A través de plataformas en línea como eTwinning, la plataforma electrónica para el aprendizaje de adultos en Europa (EPALE), la plataforma School Education Gateway y el Portal Europeo de la Juventud se ofrecerán espacios de colaboración virtuales, bases de datos para encontrar organizaciones asociadas, comunidades de práctica y otros servicios en línea para profesores, formadores, trabajadores en el ámbito de la juventud, responsables políticos y otros profesionales, así como para alumnos, jóvenes y aprendientes adultos de Europa y fuera de ella. 


ACCIÓN CLAVE 3: RESPALDO AL DESARROLLO DE POLÍTICAS Y A LA COOPERACIÓN 


Esta acción clave apoya: 

  • La acción Juventud Europea Unida, destinada a organizaciones juveniles de base que desean establecer asociaciones transfronterizas, es decir, que aspiran a añadir a sus actividades una dimensión europea. La finalidad es atraer la participación de nuevas organizaciones que aún no estén bien asentadas a nivel europeo. Esta acción clave abarca además:  

    • Acciones destinadas a preparar y respaldar la ejecución de la agenda política de la UE en materia de educación, formación, juventud y deporte, incluidas las agendas sectoriales para la educación superior, la educación y la formación profesionales, los centros escolares y la educación de personas adultas, en particular facilitando la gobernanza y el funcionamiento de los métodos abiertos de coordinación.  

      • La realización de experimentación política europea, dirigida por autoridades públicas de alto nivel con ensayos de campo sobre medidas políticas en varios países basados en métodos de evaluación sólidos. 

      • En consonancia con la Estrategia de la UE para la Juventud, también se proporcionará apoyo financiero a las estructuras que impulsan al grupo de trabajo nacional designado por cada autoridad nacional en el marco del Diálogo de la UE con la Juventud a nivel nacional.  

    • Acciones orientadas a recopilar datos y conocimientos sobre las políticas y sistemas en el ámbito de la educación la formación, la juventud y el deporte, a nivel nacional y europeo, con vistas a facilitar que las políticas se elaboren de manera razonada. La recopilación y el análisis de datos se llevarán a cabo a través de encuestas y estudios de alcance europeo o internacional, así como de conocimientos especializados temáticos o específicos de un país.  

  • Acciones que faciliten la transparencia y el reconocimiento de capacidades y cualificaciones, así como la transferencia de créditos, para promover la garantía de calidad, respaldar la validación del aprendizaje no formal e informal, y la gestión y orientación en materia de capacidades. 

    • Este ámbito también incluirá el apoyo a los organismos o redes nacionales y europeos que faciliten los intercambios transeuropeos, así como el desarrollo de itinerarios de aprendizaje flexibles entre los diferentes ámbitos de la educación, la formación y la juventud y entre contextos de aprendizaje formal, no formal e informal. 

  • Acciones que impulsen el diálogo político con partes interesadas dentro y fuera de la Unión Europea a través de, por ejemplo, conferencias, actos y otras actividades en las que participen responsables políticos, profesionales y otras partes interesadas en los ámbitos de la educación, la formación, la juventud y el deporte, a fin de dar visibilidad a las agendas políticas europeas pertinentes y de promover Europa como un destino de estudio e investigación excelente.  

  • Cooperación con organizaciones internacionales con conocimientos especializados y capacidad analítica ampliamente reconocidos (como la OCDE y el Consejo de Europa), con el fin de reforzar el impacto y el valor añadido de las políticas en materia de educación, formación, juventud y deporte. 

  • ACCIONES JEAN MONNET Las acciones Jean Monnet apoyarán:  

    • Acción Jean Monnet en el ámbito de la educación superior: esta acción apoya a las instituciones de educación superior dentro y fuera de Europa para que promuevan la enseñanza y la investigación sobre integración europea y fomenten el debate político y los intercambios implicando al mundo académico y a los responsables políticos en las prioridades políticas de la Unión. 

    • Se presta apoyo a las siguientes subacciones: 

      • módulos Jean Monnet: programas docentes cortos en una o varias disciplinas de los estudios sobre la Unión Europea; 

      • cátedras Jean Monnet: puestos docentes de mayor duración con una especialización en estudios sobre la Unión Europea para profesores universitarios individuales, 

      • y centros de excelencia Jean Monnet: puntos de referencia en los que se recopilan conocimientos de expertos de alto nivel en diversas disciplinas de los estudios europeos y se desarrollan actividades transnacionales y vínculos estructurales con instituciones académicas en otros países.  

  • Acción Jean Monnet en los demás campos de la educación y la formación: esta acción promueve el conocimiento sobre la Unión Europea en los centros escolares y los institutos de educación y formación profesionales (EFP) en los países del programa. 

    • Su objetivo es ofrecer oportunidades para que los proveedores de educación desarrollen e impartan contenidos para aprendientes, y para que los proveedores de formación de profesores apoyen a estos últimos con metodologías y conocimientos actualizados sobre las cuestiones relacionadas con la Unión Europea, así como fomentar los debates e intercambios entre representantes y partes interesadas de los centros escolares y los de EFP sobre el aprendizaje en torno a temas referentes a la Unión Europea. 

    • Se presta apoyo a las siguientes subacciones: 

      • formación de profesores: 

      • diseño y facilitación al profesorado de propuestas de formación estructuradas sobre los temas relativos a la UE. redes: 

        • intercambio de buenas prácticas y experiencias de coenseñanza dentro de un grupo de países.  

  • Apoyo para instituciones designadas: la acción presta apoyo a las instituciones que persiguen un objetivo de interés europeo y prestan a la Unión, a sus Estados miembros y a la ciudadanía servicios de alta calidad en ámbitos de estudio prioritarios específicos. 

    • Las actividades principales y el alcance de estas instituciones pasan por la investigación, incluida la recopilación de datos y su análisis para la elaboración de políticas futuras; 

      • impartir docencia presencial y en línea al futuro personal de las organizaciones internacionales y a los empleados públicos, especialmente en áreas jurídicas y de dirección; 

      • organizar actos sobre cuestiones prioritarias para la Unión, 

      • y difundir resultados específicos e información general para el gran público.


PRESUPUESTO 


El programa cuenta con una dotación general indicativa de más de 26 000 millones EU con cargo al presupuesto de la UE para los siete años (2021-2027). El presupuesto anual lo adopta la Autoridad Presupuestaria. 


Resumiendo:


El programa Erasmus + se estructura en tres acciones clave:

1.- Movilidad de las personas por motivos de aprendizaje

  • Movilidad de las personas en el ámbito de la educación, la formación y la juventud

  • Titulaciones de máster conjuntas

  • Eventos a gran escala del Servicio Voluntario Europeo

2.- Cooperación para la innovación y el intercambio de buenas prácticas

  • Asociaciones estratégicas en el ámbito de la educación, la formación y la juventud

  • Alianzas para el conocimiento

  • Alianzas para las competencias sectorialesRefuerzo de capacidades en el ámbito de la juventud

3.- Apoyo a la reforma de las políticas

  • Diálogo estructurado: Contactos entre los jóvenes y los responsables de la toma de decisiones en el ámbito de la juventud

Además, como acciones específicas tenemos las Acciones Jean Monnet y el Deporte.

De todos modos, si consideramos el ámbito de la educación primaria y secundaria, podemos estructurarlos en estos tres programas:

1.- Oportunidades  para  los  profesores  y  el  personal  no  docente  que  deseen  realizar actividades de desarrollo profesional en el extranjero, como:

  • Cursos o actividades de formación estructurados.

  • Docencia.

  • Observación de actividades profesionales.

2.- Cooperación entre centros escolares u otras organizaciones:

  • Creación de asociaciones estratégicas internacionales para colaborar en temas de interés común.

3.- Cooperación entre centros escolares (eTwinning):

  • Los profesores pueden impartir conjuntamente con colegas europeos proyectos docentes y ponerlos en red, acceder a recursos didácticos y participar en oportunidades de desarrollo profesional.

Pueden participar en estos programas las siguientes organizaciones de los países participantes:

  • Centros de enseñanza preescolar, primaria y secundaria.

  • Instituciones locales y regionales responsables en el ámbito de la enseñanza preescolar, primaria y secundaria.

  • Cualquier persona que trabaje en el ámbito de la educación preescolar, primaria y secundaria (algunas actividades están reservadas a los centros escolares y las administraciones locales y regionales).


3.4.- EL PAPEL DE LA INSPECCIÓN DE EDUCACIÓN Y LOS PROGRAMAS EUROPEOS


Si tenemos en cuenta el artículo 151.a) de la LOE, que establece como función de la Inspección Educativa: “Supervisar, evaluar y controlar, desde el punto de vista pedagógico y organizativo, el funcionamiento de los centros educativos, así como los proyectos y programas que desarrollen, con respeto al marco de autonomía que esta Ley ampara “ , y el artículo 153.b de la misma Ley, que establece como atribución de los Inspectores de Educación: “Examinar y comprobar la documentación académica, pedagógica y administrativa de los centros “, los programas europeos son una de las actividades que se desarrollan en los centros, en el marco de los programas que coordina y promueve la Comisión Europea, y que se gestionan a través de las diferentes Agencias Nacionales.


Para la Unión Europea, y para el resto de los miembros es esencial la cooperación entre miembros de la comunidad educativa, y por ello los programas europeos pueden considerarse estratégicos, ello significa que el Inspector de Educación debe conocer la oferta de programas europeos en casa periodo, y sus prioridades, y entre otras cuestiones debe conocer los documentos que conlleva la participación en el programa, la presencia de los programas en el PEC y la PGA, así como el análisis y la definición de indicadores para realizar el seguimiento del proyecto, y por extensión valorar el impacto de los proyectos europeos de los centros en los ámbitos de innovación pedagógica, innovación tecnológica, intercambio  de experiencias y  de buenas prácticas.


Igualmente dentro de sus tareas supervisoras, en los horarios los coordinadores de proyectos Erasmus+, o participantes en Consorcios avalados por la Consejería de Educación, debe observarse una reducción horaria de una hora lectiva y dos complementarias, o aquellos coordinadores de proyectos etwinning deben contar con una hora lectiva y una complementaria. Debe estar informado y autorizar los permisos para el desarrollo de las movilidades asociadas al proyecto, su objetivo, y su implementación en el centro, como su difusión a la comunidad.


Sin tener en cuenta, que el propio Servicio de Inspección puede formar parte de acciones claves de movilidad a otros países para conocer de cerca el funcionamiento de otros Servicios de Inspección, de cooperación con otros Servicios de Inspección para llevar a cabo programas conjuntos relacionados con los objetivos estratégicos europeos, o incluso a través del eje 3 actividades relacionados con el análisis y propuesta de mejora de políticas educativas.


Así, pues el Servicio de Inspección puede considerarse fundamental para el desarrollo de los programas europeos en nuestros centros, que parte del estímulo, impulso, desarrollo y evaluación de estos programas europeos.



3.5.- CONCLUSIONES


Europa y sus sociedades se encuentran inmersas en un profundo debate sobre su futuro. Muchos ciudadanos se preguntan sobre la evolución de sus empleos, el futuro del Estado del bienestar y del medioambiente global, la evolución de las sociedades democráticas o sobre el papel de Europa en el mundo. Un mundo en transición que ofrece también innumerables oportunidades. Sería el momento de aprovecharlas. 


En ocasiones se considera erróneamente que la Unión Europea es solo un mercado común, una moneda única, un conjunto de instituciones con sede en Bruselas o una legislación general, pero se olvida la finalidad principal de todas esas realidades. 


El artículo 3 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea establece que esta «tiene como finalidad promover la paz, sus valores y el bienestar de los pueblos». Sin estos valores específicos que el artículo 2 enumera (respeto de la dignidad humana, libertad, democracia, igualdad, Estado de Derecho y respeto de los derechos humanos, junto a los de pluralismo, no discriminación, tolerancia, justicia, solidaridad e igualdad entre mujeres y hombres), el ideal de Europa podría decaer como proyecto común. 


Todos los medios deberían servir en última instancia para alcanzar esta meta. No existe una identidad sin la apropiación libre, individual y colectiva de unos valores comunes que se reconocen como pilares de la convivencia y del bienestar diario. 


Esta conciencia de identidad y de pertenencia a la comunidad debería ser presentada de una manera atractiva y real para que no cristalice en valores abstractos, incapaces de resolver los retos que nos plantea la realidad cotidiana. En este sentido, la educación se convierte en un instrumento idóneo de manifestación sensible y práctica de estos valores. 


La educación es uno de los instrumentos estratégicos que favorece que decrezca la incertidumbre e inquietud generada por estos tiempos líquidos. La aportación de Europa a la educación, bajo su lema de unidad en la diversidad, se convierte así en una ayuda inestimable en la construcción de sociedades cohesionadas, solidarias e inclusivas.


A lo largo del tema hemos podido apreciar los logros e hitos en lo que se refiere a la dimensión educativa en la Unión Europea, como organismo internacional que agrupa a los Estados Miembros que voluntariamente han decidido transferir competencias a la Unión, para que las gestione sus órganos centrales, la Comisión como órgano de gestión ordinaria, y el Consejo Europeo que agrupa a los Jefes de Estado y Presidentes de los Estados, y que ejerce el poder ejecutivo. En Educación, las competencias son de los Estados Miembros, y la Unión Europea se encarga de coordinar e impulsar acciones de convergencia entre sistemas educativos europeos, que progresivamente si existe voluntad de los Estados Miembros den lugar a visitas e intercambios de diferente duración,  a equivalencia entre titulaciones,  y en el futuro, podría existir un currículo europeo, algún germen lo tenemos en algunos estudios universitarios en los que participan diferentes Universidades de diferentes países, o en el propio Bachillerato Internacional.


También hemos dedicado un apartado a describir los diferentes programas de intercambio y movilidad para diferentes miembros de la comunidad educativa, que en este momento se engloban en el Programa Erasmus +,  y que consta de tres acciones clave: movilidad educativa de personas, cooperación entre organizaciones e instituciones, y el respaldo a las políticas y cooperación educativa, siendo las principales acciones que nos ocupan aquellas relacionadas con las movilidades asociadas a las acciones clave 1, o acciones relacionadas con mejora o innovación curricular a través de acciones clave 2 vinculadas a la cooperación entre centros educativos. Ambas requieren de un Servicio de Inspección que conozca la oferta de programas europeos y que pueda asesorar desde la elaboración del proyecto, hasta su desarrollo y evaluación, siendo como Inspectores agentes clave en el buen funcionamiento de los programas europeos en nuestros centros educativos.


Conscientes de una identidad propia, aceptada e integrada en acciones comunes, podremos construir en ella puentes entre distintos orígenes, pensamientos, culturas y religiones, en un clima de respeto y acogida a lo diferente, generando procesos de justicia y solidaridad mutua, tan necesarios para superar las crisis que hemos de afrontar juntos. Europa y la educación se necesitan mutuamente. El desarrollo de una debería ir acompañada del desarrollo de la otra. Pongámonos manos a la obra.


3.6.- BIBLIOGRAFÍA


Martínez Castro, S.M. (2019): Políticas y Programas Educativos de la UE y su influencia en el sistema educativo español. Ed. Aranzadi, Pamplona.


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